11 de Enero de 2025: el día en que el Pastor Dalito le romperá el culo de una patada al Cura de Cada Vez Menos

Hace unos días leí un texto de mi amigo Manuel Sánchez titulado: “La paradoja de tolerar la narrativa intolerante” (https://gk.city/2017/10/29/discursos-de-odio-religion-fascismo/), este texto más los artículos vinculados al mismo, como este: ( Brasil el poder político de los evangélicos es amenazador.), me dejaron naufragando en las visiones que Michel Houellebecq plasmó en su magistral novela “Sumisión”.

En “Sumisión”, el político Mohammed Ben Abbes, del partido Fraternidad Musulmana, alcanza la presidencia de Francia en 2022, y la otrora cuna de la Ilustración se convierte en un estado teocrático, donde, entre otras cosas, desapareció la igualdad de derechos entre mujeres y hombres.

Tanto la ficción, como la realidad nos traen malas noticias con relación a los dogmas religiosos que se las arreglan para volverse leyes civiles y aplastar la inteligencia de los seres humanos. Ayer, 11 de enero de 2018, en Samborondón (municipio vecino de Guayaquil), un grupo de católicos repletos de una cólera propia del mismísimo Satanás, atacaron un teatro privado y consiguieron que una funcionaria municipal de medio pelo impusiera una orden de clausura. ¿Cuál fue la infracción del sitio?, ninguna. ¿Cuál fue el pecado?, dar cabida a una obra de teatro basada en la historia del Santo Prepucio de Jesús.

Fanático es usualmente un sinónimo de ignorancia e imbecilidad. El Santo Prepucio fue  (¿es?) un dogma y una reliquia adorada por la iglesia católica durante varios siglos, especialmente en Europa, hasta inicios del siglo 20. El Santo Prepucio es, en pocas palabras, el cuerito removido al bebé Jesús por sus padres judíos, que obviamente no sabían que el rebelde chico terminaría siendo usado para la organización de una nueva religión. Es decir, los católicos que armaron relajo ayer, se enojaron por la representación de una parte de su propia historia. Que sea ridícula, que sea de una parte humana que tanto les preocupa como es la verga, ya no es culpa del artista. Tal cual.

¿Pero a dónde estamos yendo? Nos estamos yendo a la mierda, porque hay millones de cavernícolas que creen adecuado convertir sus dogmas en leyes civiles, sin darse cuenta de que hay otros millones de la cueva vecina con otros dogmas que van avanzando hacia el mismo fin, pero con mayor eficiencia.

En Brasil, los evangelistas de la iglesia pare de sufrir, ya son millones, ya pusieron alcalde propio en Río de Janeiro. Ya son una secta con unos pocos multimillonarios a base de sacarles plata a sus pendejos millones de fieles. Ya tienen docenas de diputados. YA tienen escándalos financieros y sexuales de los que salen libres. Ya influyen en leyes y en derechos civiles. Ya pueden regresar al Brasil a la edad media. Y lo harán.   En varios países de Latinoamérica ya son potencias electorales, como en Colombia, Paraguay, Chile, y hasta en la más racional nación vecina que es Uruguay, Gerardo Amarilla, el evangélico presidente de la Cámara de Diputados, sostuvo públicamente que las leyes de Dios están sobre las de la República. Se retractó, pero un día no tendrá que hacerlo.

Hace unas semanas en Guayaquil un cura que se dice de todos, pero no es ni de si mismo, logró convocar con información falsa a cientos de miles de católicos a marchar contra leyes que no les competen, y contra una ideología de genero que tampoco existe pero que ha sido inventada por la misma iglesia y que se mueve por varios países del mundo con la meta de supuestamente defender la familia “tradicional”. Para mí, no es más que la contrapropaganda para tapar su famosa conducta institucional de proteger y justificar la pedofilia en los curas a nivel mundial.

En esa marcha católicos y cristianos evangelistas marcharon de la manito porque están de acuerdo en aquello de la “familia tradicional” y en quitarles derechos a mujeres y a minorías sexuales. Pero eso es en lo único en que están de acuerdo, aunque dicen creer en el mismo Dios, Jesús y paloma en tercera persona del singular. Seguramente se sintieron fuertes. Y como esa tarde fueron muchos creyeron extasiados que tenían “la verdad” de su lado. Y que Jesús aplaudía feliz desde su nube mejor barrida.

Ahora bien, ayer en Samborondón no hubo evangélicos cristianos defendiendo el honor del santo pellejo. Y esto es porque ellos solo creen literalmente en el antiguo y nuevo testamento y consideran basura todos los otros inventos productos del magisterio de la iglesia, como por ejemplo, el santo prepucio y toda la tracalada de Santos y Santas que adornan las capillas y las cárceles del planeta.

Y como otro ejemplo, el himen de titanio de la virgen María. Claro, el asunto de la madre de Jesús fue inventado siglos después de su muerte por un grupo de obispos católicos y ese relato para los cristianos evangélicos es paja. Si no me creen, busquen en YouTube. “pastor cristiano rompe figuras de vírgenes en la Plaza Grande de Quito”. Se cagan en la Virgen. Y me voy a reír un rato cuando los cristianos evangélicos se adueñen de este país y mediante ordenanza o decreto pongan un taco de dinamita en la Virgen del Panecillo y la reciclen en pailas y sartenes. Un rato nada más me reiré, pues todos los que no creemos en lo mismo que ellos estaremos haciendo fila para convertirnos en el combustible de sus propias hogueras.

¿Recuerdan al Pastor Zavala? Ese candidato a la presidencia por el partido PRE (que ahora se llama “FE”) fue su primer intento electoral, y el segundo fue Abdalá Bucaram Pulley. Acá también pululan las iglesias pare de sufrir y será cuestión de tiempo para que sean mayoría, porque acá los libros dan alergia y los giles viven más tiempo sin cabeza que las cucarachas.

Y cuando llegue ese día maldito, (del que ni Odín podrá salvarnos pues tampoco existe) todos los católicos que creen que tienen la razón porque son muchos y no son capaces de entender que una cosa es su dogma y otra cosa es una normativa civil y los derechos humanos, van a llorar sangre volviéndose las primeras víctimas de sus primos evangélicos. Todos esos católicos que van a creer que vencieron al diablo cuando los evangélicos eliminen las leyes que equiparan derechos de mujeres y aplasten con más odio jurídico a minorías sexuales, un día después querrán colgarse del mismo palo de Judas cuando todo lo que los evangélicos no acepten como verdadero les sea arrebatado, prohibido y destruido.

Cuando el Pastor Zavala, o uno de su secta, le meta una patada en el culo al cura de todos, o a uno de su secta, y además sean aplaudido por millones de loquitos en sus propias radios y canales de televisión, ahí van a entender el cretinismo que algunos de ustedes, cuando celebran que se clausure un teatro privado, o cuando hacen presión pública para que los políticos utilitaristas y cobardes redacten leyes civiles de acuerdo al criterio de sus obispos babosos que prefieren al Génesis que a Darwin.

¿Recuerdan esa parte del cuento cuando uno de los guaruras de Jesús para defenderlo de una orden de captura le filetea una oreja a un soldado romano con una espada, y Jecho le putea diciéndole que “el que a hierro mata a hierro muere”, para acto seguido, volverle a pegar la oreja al soldado que nunca reportó haber rechazado el injerto?

Entonces, entiendan:

El que a dogma mata, a dogma muere.

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