Sinopsis

Abraza la Oscuridad

Este es un libro con 21 cuentos. Un sacerdote envió una carta de protesta al distribuidor.  Cuando me avisaron del reclamo supe que iba por buen camino.   

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UNO MENOS

          Salió de la casa sacudido por la convulsión de sus manos. Subió a su jeep y, poseído por la muerte, echó un alarido  que despertó a un borracho que dormía en la calle. Pensó regresar al manicomio. A su locura, a su encierro. Al olor del creso con el que desinfectaban a diario su celda, a la voz del doctor que trató de curarlo. Aceleró con brusquedad, los neumáticos berrearon como perros tiernos, bajó por la calle y atropelló a un hombre que cruzaba. Salió de los límites de la ciudad.

          Condujo convertido en un energúmeno por la carretera, dejando atrás kilómetros y kilómetros de rasante material humedecido. Dejó de llorar mientras seguía conduciendo. Al cruzar por un puente de acero, redujo la velocidad, el motor bramó caldeado reprimiendo un estallido. Dio un giro y el jeep de Tristán Preto rompió las vallas y se precipitó como un pájaro muerto casi cien metros, hasta destrozarse contra las piedras.

          El dios de esta historia llegó al lugar del accidente un par de horas después y miró el  charco de sangre y combustible que se regaba en las piedras. Apagó con una mirada de viento el fuego que crecía dentro del vehículo. Caminó con lentitud, hasta llegar junto al cuerpo de Tristán Preto que yacía doblado en un ángulo imposible. Arrancó la puerta del jeep. El sacudón desprendió cientos de pedazos de cristal que cayeron en la ropa de ambos. Tomó la cabeza de Tristán y le dijo algo al oído, algo secreto que el cadáver ya no escuchó, porque los muertos, muertos están, no se interesan en las palabras ni en las lágrimas de nadie.

      Un río vociferaba al costado, miles de insectos, plantas, aves miraban la luna con devoción. Un avión de panza plateada cruzaba el cielo antes de estrellarse contra la ciudad, deshaciendo miles de historias posibles. El dios sin nombre parado frente al cuerpo fungió de taumaturgo y alzó los brazos, «levántate», gritó varias veces. Pero era demasiado tarde, porque Tristán había muerto ya.

       Buscó a su fantasma, al que encontró sentado en una enorme roca verdosa golpeada por la corriente. Se acercó sin tocar el suelo y lo abrazó desde la espalda para hablarle al oído. Le prometió un medio milagroso para volver, prometió ausencia de dolor, el prodigio del olvido, le ofreció una vida con padres, con la voz de un hijo feliz, una vida libre de culpa. Le ofreció resucitarlo al segundo día y entregarle poderes maravillosos. Todo esto a cambio de convertirse en su profeta.

      El fantasma de Tristán esperó un poco y después lanzó un codazo que le reventó ambos huevos a dios. Dios cayó en un oscuro silencio. El rostro de Tristán palidecía, sus ropas perfectas, piel sin heridas ni sangre, ojos diáfanos, labios, nariz, manos, cabellos, el fantasma seguía siendo un tipo pintón. Y se volvía transparente.

      El dios sin nombre salió de su oscuro silencio y empezó a llorar agarrado de las pelotas, sus lágrimas cayeron en el río y trastornaron su caudal al punto de cambiar el curso de las aguas, que empezaron a devolver toda la mierda a las casas y los venenos a las fábricas. Docenas de piedritas cobraron vida en forma de peces con seis alas y escarabajos dorados. Miles de botellas estallaban en el aire. Cientos de miles de botellas estallaron en el aire. Empezó a llover licor. Los sapos abrieron sus bocotas y las putas jubiladas cantaron aleluyas.

       —No jodas —le dijo Tristán.

       Y el dios de esta historia se diluyó para siempre en el caudal del río.

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"Claudio muere en un absurdo accidente de tránsito al salir de una fiesta de compañeros de universidad. Años más tarde su mejor amigo, Iñaki, un hombre inestable, huérfano de padres y de fe, le escribe una desgarradora carta que se convierte en el triste inventario de los excesos y frustraciones de una generación que naufragó en el desencanto. Esta carta es el pretexto para una confesión amarga que no admite más dilaciones". 

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